domingo, 21 de octubre de 2012

Hay días buenos en bici, hoy no ha sido así.

Desde luego no pienso escribir una entrada cada vez que salga en bici para contar una y otra vez lo mismo, pero hoy ha sido un día peculiar en el que un cúmulo de circunstancias se han dado cita a la vez para tocarme la moral un poquito.

La cosa empieza porque llevo diez días con un resfriado serio y, aunque ya estoy mejor, o eso creía, en la bici me costaba respirar.

La última vez que salí con la bici no me encontraba cómodo sobre el sillín y se me ocurrió variar su posición, en cuanto a inclinación del mismo. El caso es que hoy me escurría hacia el manillar teniendo que hacer más fuerza de la normal en el manillar con las manos para mantenerme.

Aprovechando la primera rampa y con la excusa de ajustar el sillín pero con la realidad de recuperar el aire que me faltaba por lo comentado en el segundo párrafo, he parado y he sacado mi llave del 13 para hacer el ajuste. Pero la muy puñetera, que debe haber sido fabricada en China, se ha abierto y no he podido hacer nada.

Para colmo tengo una avería, que yo creo importante y no sé como solucionar, en la transmisión de la bici. Cuando no llevaba ni la mitad de los kilómetros que pensaba hacer, la cadena ha empezado a sonar mal cuando no doy pedales. El caso es que parece que en esta circunstancia la cadena pierde la tensión y va dando por como "latigazos" (no sé explicarlo de otra forma) hasta el punto que se me ha salido la cadena en una de esas.

Se me ocurren tres motivos por los que puede pasar esto: El sencillo es que la cadena, al cambiar los platos y ponerlos de menor diámetro que los que tenía, sea más larga de lo necesario. El segundo es que el desviador trasero no tense la cadena. Y por último los piñones, me da la sensación de que cuando no pedaleo en lugar de girar libremente la rueda en alguna ocasión enganchan y giran.

En cualquier caso no tengo ni idea, así que la semana que viene bajaré la bici al taller y a ver qué me cuentan. La verdad es que nada más me está compensando haber restaurado la bici por el placer del trabajo y las horas invertidas. Pero económicamente cada vez lo considero más un "fail" de gran proporción.

Con todo esto a los 15 kilómetros he decidido darme la vuelta por si la avería iba a más y me quedaba tirado por ahí.

Para rematar el día regresando he llegado a Pinto y he hecho una paradita en una pastelería/cafetería que me gusta porque tiene unos bollos riquísimos (momento gula, no de necesidad). Me he sentado y he dado cuenta de un croisant a la plancha y un café. Me he quedado frío y los últimos kilómetros hasta casa han sido un suplicio.

Además el café me ha hecho temer tener que parar detrás de un olivo con el paquete de kleenex a enfriarme el trasero a la fresca. Por suerte no ha sido así, no sé si habrá sido el efecto presión del sillín o qué.

Pero bueno, al margen de estas cosillas, un día más en bici, guay :-)

Os dejo la rutilla por aquí: Endomondo.