miércoles, 19 de septiembre de 2012

Restaurando la bici (y VIII): Platos nuevos y final de la aventura

Casi un mes después de salir por primera vez con la bicicleta y detectar que los platos estaban en mal estado y había que cambiarlos, ya está hecho. Con ello creo que puedo dar por finalizado el trabajo de restauración, o como se quiera llamar.

Por hacer memoria, los platos originales de la bicicleta estaban doblados y por ello rozaba la cadena en el desviador y cambiar al plato grande era una aventura, con riesgo de salida de cadena.

Encargué en la tienda de bicicletas unos platos nuevos, con sus bielas y, ya puestos, también solicité el cambio del eje. Metidos en el laberinto mejor dejar todo bien. He aprovechado para poner unos desarrollos más suaves que los 52/46 que venían con la bici, y me han colocado unos Shimano 50/34.

El mecánico ha tenido problemas con el pedalier. La rosca que utiliza no es compatible con los sistemas actuales, así que se ha limitado a cambiar los rodamientos y dejar el mismo eje. No es lo mejor pero al menos está en un estado superior al que estaba.

Platos Shimano bicicleta de carretera
Platos Shimano

La verdad es que el choque estético temporal en la bicicleta con estos platos es fuerte. Se ven demasiado modernos para el tiempo que tiene la bicicleta. Quedaban mejor los viejos, lógicamente, pero es lo que toca.

Montaré los pedales automáticos que uso y a salir a rodar con la bicicleta.

Esta última parte ha tenido un coste de uno 75€.

Y como prometí, la siguiente tabla muestra el coste total de la restauración de la bicicleta. Como se puede ver se ha disparado el coste final más del tope que tenía previsto.



La conclusión que he sacado de todo el trabajo de restauración es un poco agridulce.

Si lo veo solo como números, creo que si llego a saber desde el inicio lo que me iba a costar no me habría puesto con ello. Por este dinero y un poquito más podría haberme comprado una bicicleta de carretera nueva.

Pero no hay que verlo así. En la balanza hay que poner el entretenimiento que me ha dado desmontar la bicicleta entera, limpiarla, sanearla, volver a montar los componentes y, por supuesto, la satisfacción del primer día que salí a probar la bicicleta a carretera y que todo funcionase correctamente.

También tengo que sopesar los conocimientos que he adquirido haciendo este trabajo. Cosas que antes me podían dar pavor y que ahora las veo con naturalidad.